En la tradición esotérica se habla de puertas que conducen al Cielo en la Tierra y llaves que las abren.

Hablemos primero del Cielo en la Tierra. Varias personas han intentado explicarlo. Decimos intentado ya que como dice Torres Correns (s.f., a), en su texto El Contacto con el Fondo: “sólo cabe decir aquello del Maestro alejandrino: El que lo ha conocido ya sabe a qué me refiero. Y el que no lo ha conocido, añadiré, por mucho que se le describa no lo va a poder generar”. Este autor lo define como “el gozo sin causa”, “la plenitud”. Algún otro ejemplo es el de Cohelo (1987) que lo define como “el amor que devora”, “el amor total”, “quien lo experimenta…se da cuenta de que en este mundo nada es más importante que amar”. Tolle (2012) llama “estados de arrobamiento y santidad tan indescriptibles… estado de intenso gozo”. Yo lo definiría como un sentimiento profundo de conexión con TODO, en el que amas TODO y que no importa que te puedan hacer ya que simplemente amas TODO y te sientes pleno, feliz e infinitamente agradecido. Pese a sentirlo varias veces, para el autor del presente texto lo más difícil es lograr fijarlo en el ser consciente, es decir: tener las llaves para abrir el Cielo en la Tierra.

Hablemos ahora de las llaves. Las llaves simbolizan el poder sobre el nombre de las puertas. Es decir, cuando conoces el nombre real de las puertas, es cuando las puedas abrir. ¿Qué es esto de conocer el nombre real de las puertas? Se dice que cuando conoces los nombres reales de cualquier cosa, eres su dueño. Conocer el nombre es saber realmente lo que es, es ir más allá de su grafía o sonido, es profundizar sobre lo que significa hasta que lo haces tuyo, dominando sus secretos. Pongamos un ejemplo, un experto sobre una planta determinada, por ejemplo un rosal, conocerá todas sus propiedades, variedades, enfermedades, beneficios que nos puede aportar y podrá utilizarla plenamente, para otros será simplemente un rosal. Esta búsqueda del conocimiento y su aprendizaje permiten poseer las llaves, en nuestro caso las llaves de las puertas del Cielo en la Tierra.

Hablemos ahora de las puertas. Hay autores como Torres Correns (s.f., b) que hablan de dimensiones del ser humano para llegar al Cielo en la Tierra. Podemos llamarles puertas. Estas puertas están formadas del mismo material: la mente. Como dicen los Tres Iniciados (s.f.), el principio fundamental del Hemetismo es que “El TODO es Mente; el universo es mental”.

Para una mayor comprensión podemos decir que hay distintos tipos de mente. Comencemos hablando de dos puertas: la mente racional y la mente emocional. Existen muchos textos académicos que tratan de esta dicotomía (p. ej. Izard, 1977; Bagozzi, 1982; Scherer, 1985; Elster, 2002), aunque también se ha reconocido que existen interrelaciones entre la cognición (razón) y la emoción (p. ej. Lazarus, 1982; Scherer, 1987b; Shiv & Fedorikhin 1999).

Cada una de las puertas (mentes) da paso una habitación con otras dos puertas, de distinto tamaño, una grande y otra pequeña. Así, por ejemplo, en la habitación de la mente racional hay dos puertas: una se refiere a la mente racional superior y otra a la mente racional inferior. Es lo que Carrillo (2017), en su curso de iniciación a la teosofía, llama mente concreta o inferior y mente abstracta o superior. La mente racional superior se hace preguntas superiores como: ¿Quién soy?, ¿de dónde procedo?, ¿existe la vida después de la muerte? Esta mente es la que se encarga de ponernos en contacto con nuestros pensamientos superiores, esos a los que llegamos en momentos de máxima concentración, en los que conectamos con la sabiduría transcendente. En este sentido, Velásquez (2007) dice “En consecuencia, la mens es la facultad intelectual superior del espíritu, la que, por poseer la capacidad de comprender objetos supremos de carácter inteligible, puede también comprender a Dios”. Así, esta mente se relaciona con el estudio y práctica de la razón, filosofía, metafísica, etc. La mente racional inferior, es la que se encarga de nuestras tareas racionales más mundanas o cotidianas, como por ejemplo calcular una suma. El problema surge cuando a través de la mente concreta queremos trabajar aspectos superiores (Torres Corrents, s.f., c). Independientemente de esta dicotomía, la mente racional inferior y superior se complementan y en su máximo esplendor nos permiten alcanzar el Cielo en la Tierra mediante la comprensión racional.

En la habitación de la mente emocional también hay dos puertas: una de la mente emocional superior y otra de la mente emocional inferior. La mente emocional superior nos conduce a través de la inspiración de sensaciones e ideas que van más allá de lo comprensible. No tenemos muy claro de donde proceden, pero generan ideas y sentimientos sublime. Es de donde procede la intuición de aspectos complejos del universo a través de los símbolos.  Esta mente se relaciona con el estudio y práctica del simbolismo, hermetismo, etc. La mente emocional inferior es la encargada de nuestras emociones. El trabajo complementario sobre las dos mentes emocionales es la llave para abrir la puerta que conducen al Cielo mediante las emociones. 

Hemos hablado de dos puertas. La tercera es la mente poder. Así, Corrents (s.f., d) habla de tres niveles superiores (mente superior, corazón superior y cuerpo superior) y tres niveles inferiores (mente, corazón y cuerpo). El nivel de la mente poder inferior se corresponde con el cuerpo y el de la mente poder superior con el cuerpo superior.  Es en este cuerpo superior donde se desarrollan los poderes. Se puede decir que habitualmente se genera al ir desarrollando las otras dos mentes (razón y emoción), pero posteriormente cobra presencia en sí misma. Aquí también tenemos una sala con dos puertas: la mente poder superior se refiere a la visión del aura, los sueños lúcidos, telequinesis, etc. Nos puede parecer fantasía, pero el hipnotismo hace unos años también era considerado una invención y hoy la ciencia lo reconoce dejándolo fuera del mundo de la fantasía. Igualmente hoy ya hay textos científicos que demuestran la existencia de los sueños lúcidos (p. ej. Zappaterra, Jim & Pangarkar, 2014; Filevich, Dresler, Brick & Kühn, 2015). Lo mismo ocurre u ocurrirá con otros poderes de la mente superior. La mente poder inferior es en la que reside nuestra voluntad, nuestro poder para esforzarnos. En esta mente poder inferior es en la que se producen nuestras creaciones mentales más terrenales. Es decir, es la que se encarga de nuestras percepciones. Se podría hablar de un cuerpo superior con poderes superiores y un cuerpo inferior que es el que conocemos como nuestro cuerpo físico terrenal (Corrents s.f., e). El trabajo sobre las dos mentes poder nos permite llegar al cielo mediante los poderes mentales.

Aclarar que aunque aquí se ha hablado de las tres mentes (razón, emoción y poder), realmente todas están conectadas y normalmente cuando se va desarrollado una llave también se va desarrollando en cierta medida (aunque menor) las otras dos.

Otro aspecto importante, es lo que han avisado las maestras y maestros: la mente, en su descomposición de tres mentes, es una herramienta y, llegado el momento, se abandona para dar el último paso y entrar en el Cielo. A este respecto Tolle (2012) dice  “su mente es un instrumento, una herramienta. Está ahí para utilizarla en una tarea específica y cuando se termina la tarea, hay que dejarla de lado”. De manera similar, el propio Buda asemejaba el Dharma (enseñanzas del camino budista) con una barca, él decía que sirve para llevarte al otro lado, pero después es conveniente dejarla y no acarrear con ella ya que no tiene ninguna utilidad llevarla contigo.

Por último, recordad que en Evangelio de Mateo 7, 7-12 se comenta que Cristo dijo: buscad y encontraréis, pedid y se os dará, llamad y se os abrirá. La pregunta es: ¿El qué?, ¡pues qué va a ser!: las puertas del Cielo.

​BIBLIOGRAFÍA

Bagozzi, R. (1982). A field investigation of causal relations among cognitions, affect, intentions, and behaviour. Journal of Marketing Research, 19(4), 562-584.

Carrillo, E. (2017). Curso de iniciación a la teosofía o sabiduría divina.  Youtube (fecha de consulta 13.09.2020). https://www.youtube.com/watch?v=LiFl4-I3r3Y&list=LLG8TF1fBShwRrS90M1rzUQw&index=943

Coelho, P. (1987). El Peregrino de Compostela (Diario de un mago). Editorial: Booket

Elster, J. ([1999] 2002a). Alquimias de la mente. La racionalidad y las emociones. Paidos, Barcelona.

Filevich, E., Dresler, M., Brick, T. R., & Kühn, S. (2015). Metacognitive mechanisms underlying lucid dreaming. Journal of Neuroscience, 35(3), 1082-1088. 

Izard, C.E. (1977): Human emotions. Plenum Press, NewYork

Lazarus, R.S. (1982). Thought on the relations between emotion and cognition. American Psychologist, 37(9), 1019-1024.

Scherer, K.R. (1985). Emotions can be rational. Social Science Information, 24(2), 331-335.

Scherer, K.R. (1987). The relationship of emotion to cognition: A functional approach to a semantic controversy. Cognition and Emotion, 1(1), 3-28.

Shiv, B. & Fedorikhin, A. (1999). Heart and Mind in conflict: The interplay of affect and cognition in consumer decision making. Journal of Consumer Research, 26(3), 278-292.

Tolle, E. (2012). El poder del ahora. Un camino hacia la realización espiritual. Grijalbo.

Torres Corrents (s.f., a). Las dimensiones del ser humano. Disponible en http://www.sofiaoriginals.com/las-dimensiones-del-ser-humano/

Torres Corrents (s.f., b). El Contacto con el Fondo. Disponible en https://www.sofiaoriginals.com/el-contacto-con-el-fondo/

Torres Corrents (s.f., c). La mente inferior y los grandes problemas. Disponible en https://www.sofiaoriginals.com/la-mente-inferior-y-los-grandes-problemas/

Torres Corrents (s.f., d). La Mente Superior. Disponible en https://www.sofiaoriginals.com/la-mente-superior/

Torres Corrents (s.f., d). El camino. Disponible en https://www.sofiaoriginals.com/la-senda/el-camino/

Tres Iniciados (s.f.). El Kybalion. Los Misterios De Hermes. Disponible en http://sociedadteosofica.es/nuevaweb/wp-content/uploads/2015/07/TresIniciados_ElKybalion.pdf

Velásquez, Ó. (2007). La iluminación agustiniana como explicación de los contenidos de la mente: Agustín en Casicíaco. Teología y vida, 48(2-3), 215-227.

Zajonc, R.B. (1980). Feeling and thinking: Preferences need no inferences. American Psychologist, 35(2), 151-175.

Zappaterra, M., Jim, L., & Pangarkar, S. (2014). Chronic pain resolution after a lucid dream: A case for neural plasticity?. Medical hypotheses, 82(3), 286-290. 

MENTE PODER DE LA MENTE ESPIRITUAL ESPIRITUALIDAD FOLOSOFÍA SIMBOLISMO

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now